En primer día del juicio declararon la madre y el novio de Catalina Gutiérrez

En primer día del juicio declararon la madre y el novio de Catalina Gutiérrez

El primer día del juicio por el femicidio de Catalina Gutiérrez cerró con emotivos testimonios que apuntan a la compleja relación entre la víctima y el acusado, Néstor Soto. En una jornada marcada por la tensión y el dolor, Ezequiel "Zaza" García, novio de la víctima, y Eleonora Vollenweider, madre de Catalina, ofrecieron sus relatos sobre los hechos ocurridos antes y después de la trágica muerte de la joven, que conmocionó a la comunidad.

Ezequiel García, novio de Gutiérrez, fue el primero en subir al estrado y brindó detalles sobre su relación con Catalina y su vínculo con Soto. Describió su relación con la joven como “sana” y recalcó que, a lo largo de su noviazgo, notó actitudes “tóxicas” por parte del imputado, quien en varias ocasiones expresó su incomodidad con la relación de la víctima y su pareja. Según García, Soto no aceptaba que Catalina pasara más tiempo con él y le hacía sentir culpable por alejarse de él.

Uno de los episodios que más impactó a García ocurrió a través de mensajes de WhatsApp, cuando Soto le reclamó a Catalina por no asistir a una reunión que él había organizado. En los mensajes, el acusado le decía que su ausencia le provocaba dolor y distanciamiento. Otro hecho que García relató ocurrió en la facultad, cuando Soto le dijo a Catalina que ya no compartían tanto tiempo como antes desde que ella había comenzado su relación con Zaza.

Pero el momento más desgarrador de la jornada ocurrió cuando Eleonora Vollenweider, madre de Catalina, subió al estrado. Visiblemente afectada, recordó los momentos previos y posteriores al asesinato de su hija. En un doloroso testimonio, Vollenweider le dirigió unas palabras directamente a Soto: “Te abrimos la puerta de casa. Ya sé que no lo puedo mirar”, expresó entre lágrimas. Ante esa declaración, Soto rompió en llanto y, en un acto no autorizado por el Tribunal, pidió perdón, aunque su voz no quedó registrada. Vollenweider no dudó en responderle: “Hay una sola persona que te puede perdonar, y es Catalina. Ella no está aquí para hacerlo”.

La madre de la víctima recordó también el momento en que Soto llegó a la comisaría de barrio Inaudi, donde se encontraba la familia al enterarse de la muerte de Catalina. Según su relato, el acusado llegó gritando y mostrando una gran alteración, preguntando repetidamente: “¿Quién pudo haber hecho esto? ¡Qué barbaridad!”. En esa ocasión, Soto también le pidió a la policía usar el baño y, al parecer, buscó un cargador de iPhone, lo que más tarde encendería las sospechas de la madre.

La sospecha de la madre

Antes de que la familia se dirigiera a la Jefatura de Policía de barrio Alberdi, Vollenweider compartió una inquietante sospecha con su hija Lucía: “Antes de pasar el Jockey dije, ‘les voy a decir una barbaridad de la que a lo mejor me arrepiento toda mi vida. Yo sospecho de Néstor’”. Aunque en ese momento su hija se mostró incrédula, las palabras de la madre cobraron peso tras los acontecimientos posteriores.

Soto, mientras tanto, mantuvo la cabeza baja durante todo el testimonio de Vollenweider. Se le vio beber agua en varias ocasiones y secarse las lágrimas, pero evitó mirar a la madre de Catalina, como había hecho durante toda la jornada.

Lo que sigue en el juicio

El juicio continuará el próximo viernes, con una jornada que promete ser clave. La defensa de Soto adelantó que presentará una prueba que, según su abogada, Ángela Burgos Niño, será fundamental para el desarrollo del proceso. Además, el imputado podría declarar, siempre y cuando se considere que está en condiciones de hacerlo. Ese mismo día, se espera que testifiquen la abuela del acusado, dos amigas de Catalina y dos compañeras de facultad que fueron cercanas a Soto antes de que la joven iniciara su relación con García.

A medida que el juicio avanza, los testimonios y pruebas presentadas comienzan a reconstruir la relación entre Néstor Soto y Catalina Gutiérrez, revelando los detalles de un vínculo que, en su aparente amistad, ocultaba el horror que culminaría con la muerte de la joven.